El parto más largo del mundo

Hace unos días protagonicé la película EL PARTO MÁS LARGO DEL MUNDO. Creo que esta vez sí me van a nominar al Goya como mejor actriz protagonista.

Está claro que las cosas no siempre salen como una se imagina…

Bebé no quería salir de mi barrigola. 41 Semanas + 3 días y yo seguía sin contracciones.

El lunes 25 de septiembre mi ginecóloga me dijo que lo mejor era recurrir a la inducción, pues el bebé parecía no estar alimentándose bien de la placenta y si esperábamos más podría no tener fuerzas suficientes para aguantar el parto. No debíamos esperar más tiempo.

La cita sería al día siguiente, martes 26 de septiembre a las 17.00.

También me ofreció hacerme la “maniobra de Hamilton”, la cual consiste en separar la parte de debajo de la bolsa amniótica de la pared del útero mediante un tacto vaginal. Así se liberan prostaglandinas, una sustancia que contribuye a las primeras modificaciones del cuello del útero.

Me entró mucho miedo. Había oído que esa maniobra es muy dolorosa y que muchos médicos se la hacían a las mujeres sin previo aviso para provocarles el parto. Después de una hora pensándolo y madurarándolo con mi pareja, decidimos aceptar. Había muchas posibilidades de que esa misma tarde o noche empezaran los pródromos y así evitaríamos la inducción.

Para mi asombro la maniobra fue muy rápida y nada dolorosa. ¡Y yo pensando que Hamilton era el demonio! Supongo que en esto, como en todo, cada cuerpo, cada mujer y cada ginecólogo es un mundo.

Nos fuimos a casa con la ilusión de que esa misma tarde sentiría las primeras contracciones. Me pasé toda la tarde caminando, subiendo y bajando escaleras, incluso me fui a cenar a un mexicano comida picante… pero nada.

El martes a las 17:00 ya estaba en el hospital motorizada. Tenía pequeñas contracciones pero muy suaves e irregulares.

Unas horas más tarde comenzamos con la inducción.

Me asignaron un paritario. Una habitación enorme, con ventanas, cadena de música y baño con ducha. Me puse el camisón y las zapatillas.

La inducción consistía en introducirme por la vagina 4 pastillas de prostaglandinas. Una pastilla cada 4 horas.

El proceso era lento y largo. Había que tener paciencia.

Después del efecto de la última pastilla, 16 horas más tarde, yo seguía sin ponerme de parto. Mi cuello uterino apenas se había dilatado.

Te voy a resumir los siguientes pasos de manera esquemática:

-Administración de oxitocina sintética, la cual provoca contracciones más fuertes y dolorosas que la oxitocina natural.

-Intento de ruptura de bolsa sin éxito.

-3 horas de dolor insoportable.

-Epidural walking (sedacción suave).

-Ruptura de bolsa de manera natural.

-Bajada de tensión y aceleración de mi pulso cardíaco.

-Bajadas del pulso cardíaco de mi bebé.

-Me quitan la oxitocina.

-Me vuelven a poner oxitocina.

-Epidural (sedacción más fuerte).

-Temblores incontrolables.

La dilatación de mi cuello uterino iba lenta. Aquello empezaba a ser una tortura. Si  la cosa no mejoraba habría que hacerme una cesárea.

Cuando ya llevaba más de 40 horas metida en la habitación mi ginecóloga me dice que mientras el bebé y yo estemos bien lo mejor es evitar la operación. Podemos esperar un par de horas más antes de la cesárea. Ni ella ni yo queremos ir a quirófano.

Estoy a punto de tirar la toalla. Empiezo a pensar que no voy a tener fuerzas para el expulsivo. Además, aunque siento las contracciones, tengo las piernas dormidas por el efecto de la epidural, con lo cual no me puedo mover de la cama.

La ginecóloga me hace otro tacto y cual es mi sorpresa:

-Ya has dilatado los 10 cm. ¡Vamos allá!

-¿Pero ya?

-Sí! ¡Vamos!

No me lo puedo creer. ¡Ha llegado el momento!. La ginecóloga, dos matronas y mi chico están a mi lado.

Empujo con todas mis fuerzas en cada contracción.  ¡¡¡Quiero que mi peixe salga ya!!!. La ginecóloga me dice que lo estoy haciendo muy bien pero que tiene que utilizar ventosa,que el bebé sigue sin querer abandonar mi cuerpo.

Con la siguiente contracción vuelvo a empujar.  ¡Lo estamos haciendo de maravilla! Empuja, empuja E M P U J AAAAA!!!!

Y por fin mi bebé llega al mundo extrauterino.

Me lo ponen encima mientras le cortan el cordón y enseguida me lo quitan. Está muy moradito. Lo llevan a la cuna de reanimación. Yo me asusto. Sólo quiero que esté bien. Comienzo a llorar y a preguntar:

-¿Cómo está el bebé? ¿Está bien? ¡Por favor decidme que está bien!

Una de las matronas me tranquiliza:

“Está perfectamente. No te preocupes. Tu bebé está bien”

Yo me calmo. Expulso la placenta y alucino.

Me ponen mi bebé sobre el pecho.

Y ahí descubrimos la sorpresa: ES UN NIÑO

El bebé más bonito del mundo. No puedo dejar de llorar. Por fin mi peixe está entre mis brazos. Hoy 28 de septiembre a las 12:06, después de casi dos días de espera y sufrimiento, por fin podemos ver la carita de nuestro hijo.

Querida amiga, yo no estaba preparada para esto. Estaba tan ilusionada con mi parto natural en el agua que no pensé que las cosas se torcerían de esta manera. Mi embarazo fue fantástico, tanto el bebé como yo estábamos en salud, nunca imaginé lo que iba a pasar.

Dicen que nunca se deja de aprender de los niños. Mi bebé llegó a este mundo enseñándome una importante lección:

Cuando las cosas no salen como una desea hay que aceptar la nueva situación con arrojo.

Pero la historia no acaba aquí…

Cuando ya nos iban a dar el alta descubren que el bebé tiene un principio de infección y debe ser ingresado en neonatos. Pero esto ya te lo contaré otro día…

Desde aquí quiero enviar un beso muy fuerte a todas las matronas del Hospital Público de Torrejón de Ardóz, por ser tan buenas profesionales, cariñosas y atentas con nosotros. Sin ellas la experiencia hubiese sido terrible.

Nena, si estás en la dulce espera hazme un favor:

Prepárate no sólo para lo idílico, también para cualquier situación inesperada. Estoy segura de que tu parto va a ser maravilloso, pero llénate de coraje ante las posibles adversidades. Eres una mujer empoderada por naturaleza,

¡CONFÍA Y DISFRÚTALO!

 

5 Comments

  • Gracias mil gracias por compartir tu experiencia como madre como todas las madres del mundo que somos únicas y especiales la vida es imprevisible pero en este caso merece la pena el resultado es maravilloso un gran beso Marta.

  • En primer lugar enhorabuena y espero que el bebé ya esté en casa. Qué identificada me he sentido con tu post… No se porque sólo nos venden lo idílico, así cuando algo falla te sientes tan pequeña, incomprendida y sola… Ánimo porque somos más fuertes de lo que creemos cuando no tenemos más remedio que serlo, y mi apoyo a todas las mamás porque con parto fácil o difícil, traer al mundo a una criatura es un milagro maravilloso.

  • ¡¡¡Felicidades Marta!!! Cuantos nervios!!!! Pero cuanta razón tenés … cuando las cosas no salen como las planeamos o las soñamos, hay que afrontar con decisión lo que viene, tratando de salir adelante.. y confiando siempre en las personas que tenemos al lado, entregándonos a los especialistas que están para respetarnos y ayudarnos…Tuviste un embarazo hermoso, lleno de energía, de cuidados, de hacer todo lo que te llenaba el alma, y me parece que tu pequeño lo sintió… estaba tan a gusto adentro de tu pancita , que no quería salir…. ahora estará feliz en tus brazos, seguro confiado y mimado… es hora de disfrutar, de aprender a ser una familia, y de crecer pasito a pasito los tres juntos. Seguro que este es el papel de tu vida… y cuando tu peque te mire, te sonría, te abrace o te diga mamá… seguro te sentirás como recibiendo el Goya y más!!!! Que sean muy felices los tres… besos y abrazos de este lado del charco…
    Ale

  • Gracias por compartir tu experiencia, Marta! Me siento tannnn identificada… todas mis ilusiones puestas en un parto natural que al final resultó ser por inducción y acabó con un fórceps horrible que nunca olvidaré… Menos mal que yo también estaba en Torrejón, en las mejores manos posibles!

  • Querida Marta, ese es el problema, nadie nos espera para cuando las cosas no salen como esperábamos y también sigue habiendo mucho profesional que no pide consentimiento para hacer ciertas maniobras. Que complicado es todo a veces… incluso pienso que debería existir una especie de apoyo psicológico para quien sufre determinados tratos, puede parecer exagerado pero es complicado volver a pensar en otro parto con ciertas circunstancias.

    Sea como sea, el “premio” claro que merece la pena.

    un beso grande y gracias por compartir tu experiencia

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