¡A ponernos las zapas y el tutú que llegó el Ballet Fitness!

¡Y vamos con todo! Es que esta primavera pinta muy bien, calentita, muy soleada y llena de nuevos retos. Y sin tenerle miedo a nada y mucho menos a las agujetas del día después decidí probar el ballet fitness. Para mi el ballet no es nada nuevo porque lo practiqué por 12 años cuando era una teenager pero claro está, aunque soy de espíritu muy joven ¡ya no tengo 17 y mi cuerpo lo sabe! En fin, fui entregada y ademas un poco subestimando lo que me traía Gloria Morales @atacadas que vino desde Canarias para darme literalmente un revolcón en cuanto a ballet se refiere.

La combinación del ballet con el fitness es una herramienta genial para compensar las necesidades de tu cuerpo. Aquellos que hacemos alguna otra cosa sabemos que en la medida que vamos entrenando olvidamos la flexibilidad, las posturas correctas y nuestro cuerpo se va volviendo más rígido.  Así que esta disciplina muy novedosa en Europa es una alternativa genial para lograr el equilibrio que tanto necesita nuestro cuerpo.

Comenzamos esta clase dividida en tres partes: Calentamiento, cardio y estiramiento. Muy poco me duró la cara de sobrada y chulita.  Entre la tortura china de pliés y relevés al ritmo de la música y combinado con movimientos para calentar desde la punta del dedo gordo del pie hasta la cabeza, fuimos aumentando la velocidad  e intensificando los ejercicios. La verdad que después de la primera fase ya pensé que moría pero gracias a la motivación de Gloria logré sobrevivir y arrancamos a la segunda parte, ¡cardio!… ¡y yo que pensaba que ya lo habíamos terminado!.

Acá si que se puso buena la cosa, fue tan divertido combinar flexiones, planchas, sentadillas y toda una clase aeróbica pero de esas que no te dejan ni agarrar el aliento, con lo delicado y sutil del ballet. Parecería algo que es imposible de mezclar pero la verdad es una fórmula para mi perfecta que combina dos disciplinas que me han encantado desde siempre.

La última fase, ya un poco mas suave, eso si, ¡después de unos buenos abdominales! y cerrando con un merecido estiramiento me recordó que definitivamente debo trabajar más en mi flexibilidad y que había encontrado una buena manera para lograrlo. ¡El ballet fitness me cautivó por completo!

 

La verdad que fue un viaje lleno de buenas energías, ritmos increíbles y mucho pero mucho entreno pero del bueno. Me encanta también ver a chicos practicar ballet fitness saliendo de los tabúes típicos donde solo somos las chicas la que podemos hacerlo así como también personas maduras que de pronto han deseado alguna vez ponerse unas zapatillas de bailarina y disfrutar sin saber nada, esperar poco y disfrutar pero lo que se dice ¡MUCHO!

¡Gracias Gloria por la paciencia y la motivación!, creo que no hubiera podido lograrlo sin ti. Y a ustedes, como siempre les deseo un bonito día, cargado de buena vibra y mucho amor.

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