Desmontando mitos

Existen cientos de mitos en el ámbito de la nutrición. Siempre han existido y por desgracia seguirán existiendo. Surgen de la nada, sin fundamento científico, se extienden con gran rapidez entre la cultura popular de las personas y sobre todo hacen mucho daño.

Hacen daño porque generan desconcierto, las personas no saben si comen bien o mal, si deben hacer caso y cambiar sus hábitos. En definitiva crean desinformación, y lo que es peor, hacen que en muchos casos las personas se vean arrastradas y abandonen hábitos saludables. ¿Quién no ha oído hablar que no se puede comer hidratos de carbono si quieres perder peso? ¿o no comer fruta a partir de las 6 de la tarde, o que el plátano engorda mucho, que no se puede tomar agua mientras comes, que no se puede mezclar en una misma comida proteína e hidratos de carbono? Y así, un sinfín de tonterías.

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Algunos de ellos ya los comenté en el post “mitos y realidades alrededor de la comida” y hoy voy a continuar desmontando mitos.

  1. No se debe comer fruta a partir de las 6 de la tarde

Falso. Es un mito muy reciente que algunos “pseudodietistas” se han preocupado en extender especialmente entre aquellas personas que quieren perder peso. La realidad es que este dato no tiene ningún sentido ni mucho menos estudios científicos que lo apoyen. La fruta al igual que cualquier alimento tiene el mismo aporte energético y de nutrientes independientemente de la hora a la que se tome. La alimentación diaria debe ser de calidad, variada y equilibrada y que incluya alimentos tan sanos como la fruta en diferentes momentos del día y por qué no en la tarde y/o noche. Además digo yo, ¿Por qué a partir de las 6 y no de las 5 o las 6:05 horas por ejemplo?

  1. Si quieres perder peso no comas hidratos de carbono sobre todo en la cena

Totalmente falso. Los hidratos de carbono son un nutriente más que deben forman parte de tu alimentación junto con las proteínas y las grasas de tal forma que haya un equilibrio entre todos ellos. Cumplen una importante función energética, son tu “gasolina” y por tanto deberás consumir más o menos cantidad a lo largo del día, entre otros factores, según la actividad física que realices pero en ningún caso prescindir de ellos. Se puede perder peso acompañando las comidas principales con patata, pan o una pequeña cantidad de pasta o arroz, preferentemente integrales. Desconfía de una dieta donde te recomienden no tomar este tipo de alimentos.

  1. Los productos integrales tienen menos calorías

Depende y en muchas ocasiones es lo contrario. El reglamento del BOE sobre declaraciones nutricionales y propiedades saludables en los alimentos nos dice que un producto es “fuente de fibra” o con “alto contenido en fibra” si tiene más de 3 o 6 Kcal por 100 g respectivamente. En ningún caso se tiene en cuenta la energía que aporta el producto, su contenido en grasa o en azúcar o si es más o menos saludable. No os dejéis llevar por la primera impresión de que es integral sino que debéis mirar el listado de ingredientes y la información nutricional para valorar si realmente el producto merece la pena.

  1. Beber agua durante las comidas engorda

Falso. Es un mito que se escucha desde hace tiempo. El agua es un alimento que no aporta calorías y por tanto es indiferente tomarlo antes, durante o después de comer.

Si por ejemplo quieres perder peso, eres una persona de comer mucho y te cuesta sentirte llena, tomar un vaso de agua antes de las comidas y continuar bebiendo durante la comida te ayudará a sentirte más saciada. Si por el contrario necesitas subir de peso y con facilidad te sientes llena, es preferible que bebas agua fuera de las comidas, una vez hayas terminado de comer para que no te quite el apetito.

  1. No se deben mezclar hidratos de carbono y proteínas si quieres adelgazar

Falso. Este argumento forma parte de las llamadas dietas disociadas catalogadas como dietas milagro y que carecen de argumentos científicos que apoyen este tipo de afirmaciones.

Supuestamente no se deben combinar alimentos como la carne, el pescado, o los huevos que aportan proteínas con el arroz, la pasta o el pan que aportan hidratos de carbono. Sin embargo esto no tiene ningún sentido ya que la gran mayoría de los alimentos no tienen un único nutriente sino que en mayor o menor medida contienen proteínas, hidratos de carbono y grasas. Por ejemplo cuando decimos que la carne aporta proteínas, es porque es su nutriente mayoritario pero no el único.

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Soy Jessica Hierro. Diplomada en Nutrición Humana y Dietética y Tecnóloga de los alimentos. Formo parte del equipo de nutricionistas de la Clínica Alimmenta, en Barcelona.

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