¿Frutas desecadas o frutos secos?

Fruta seca

¿Cuando hablas de frutas secas realmente te estás refiriendo a los frutos secos? Desde un punto de vista nutricional son varias las diferencias entre lo que te aportan unos y otros alimentos. Por ese motivo, si practicas deporte debes conocer sus diferencias y así saber elegir qué te conviene comer más según el momento del día.

Los frutos secos incluyen las nueces, avellanas, almendras, piñones o castañas entre otros. Como dato curioso, los cacahuetes no son frutos secos sino una legumbre a pesar de su semejanza en la composición nutricional. Y por otro lado, las frutas desecadas son frutas a las que se les ha eliminado una gran parte de su contenido en agua haciendo que sus nutrientes queden concentrados. Entre las frutas desecadas encontramos los orejones, los dátiles, las uvas pasas y los higos secos.

¿En qué se parecen y en qué se diferencian?

Tanto los frutos secos como las frutas desecadas o deshidratadas tienen un elevado aporte en calorías. Y su bajo contenido en agua hace que una pequeña cantidad de estos alimentos nos proporcionen mucha energía. Eso también supone una ventaja cuando queremos elegir alimentos que nos aporten mucha energía en poco volumen y además, resulten fáciles de llevar contigo.

Aunque ambos grupos de alimentos son muy energéticos, el tipo de nutrientes que nos aportan unos y otros son diferentes. Los frutos secos principalmente son una fuente de grasas (mayoritariamente insaturadas, es decir saludables) y proteínas. Aportan entre 540 y 700 kcal por cada 100 g (salvo las castañas). Además, destaca su contenido en minerales como el potasio, magnesio, fósforo o calcio, vitaminas del grupo B, folato y vitamina E y fibra. Sin embargo las frutas desecadas, que aportan entre 150 y 300 kcal por cada 100 g, tienen como ingrediente mayoritario los hidratos de carbono, principalmente azúcares. Aportan fibra, además de minerales (potasio, fósforo, magnesio, sodio y calcio) y vitaminas como la vitamina A.

Cada alimento en su momento…

Como has podido leer, la composición de estos dos grupos de alimentos es completamente diferente y por ese motivo debes valorar qué te conviene tomar según el momento del día, sobre todo si practicas deporte.

Frutos secos

  • Los frutos secos pueden formar parte de tu alimentación diaria aportando proteínas de origen vegetal y grasas saludables. Resultan muy interesantes por su contenido en ácidos grasos omega 3, especialmente las nueces, y su efecto antiinflamatorio. Además contienen vitaminas y minerales especialmente interesantes para el deportista como son el magnesio, potasio o calcio. Debido a su contenido elevado en grasas y fibra, los frutos secos pueden ralentizar la digestión y ocasionar molestias gastrointestinales. Si eres deportista, debes tenerlo en cuenta y evitar tomarlos antes y durante la práctica de deporte. Cuando los consumas modera la cantidad y evita que estén fritos.
  • Las frutas secas pueden ser una manera más de consumir fruta, pero ten en cuenta que durante el proceso de desecación algunos nutrientes como la vitamina C se habrán perdido casi por completo. Por este motivo te recomiendo que lo combines con fruta fresca que además contiene agua y te ayudará en la hidratación.

Si practicas deporte, por ejemplo salidas en bici, las frutas desecadas pueden ser una buena opción para llevarte en tus entrenamientos ya que ocupan poco, son fáciles de transportar y suponen un aporte importante de hidratos de carbono. Las frutas secas también pueden ser un alimento más que forme parte de una pauta de sobrecarga de hidratos de carbono. Con ellas y otros ingredientes como cereales o miel también puedes hacerte tus propias barritas energéticas.

Tanto en el caso de los frutos secos como las frutas desecadas, y ya trasladado al consumo de cualquier grupo de alimentos, lo ideal es variar entre los diferentes alimentos que forman cada grupo. De esta manera te aseguras no sufrir carencias ni excesos de nada al mismo tiempo que haces que tu alimentación será más variada y divertida.

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Soy Jessica Hierro. Diplomada en Nutrición Humana y Dietética y Tecnóloga de los alimentos. Formo parte del equipo de nutricionistas de la Clínica Alimmenta, en Barcelona.

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