La verdad sobre los test de sensibilidad alimentaria

Qué mejor manera de comenzar este post sobre los Test de Sensibilidad Alimentaria, y para que no haya lugar a dudas, que con la Declaración de Postura del Grupo de Revisión, Estudio y Posicionamiento de la Asociación Española de Dietistas- Nutricionistas (GREP-AEDN) que dice que los test de sensibilidad alimentaria no son una herramienta útil para el diagnóstico o el tratamiento de la obesidad u otras enfermedades.

No lo digo yo, lo dice el GREP-AEDN junto con numerosas sociedades científicas de alergia e inmunología de todo el mundo  como la EAACI, la British Society for Allergy and Clinical Inmunology (BSACI) o la ASCIA entre otras.

Ahora que ya está clara la respuesta a la pregunta sobre si este tipo de pruebas sirven para algo, voy a explicar en qué consiste, qué información (o desinformación) aporta y por qué no son métodos de referencia en el diagnóstico o tratamiento de determinadas patologías.

Test de sensibilidad alimentaria
Test de sensibilidad alimentaria

¿En qué consiste un test de Sensibilidad Alimentaria?

Se trata de una prueba basada en un análisis de sangre para evaluar los cambios que se producen en el número, tamaño y volumen de los linfocitos, granulocitos y plaquetas cuando son expuestos a extractos de alimentos y/o aditivos alimentarios.

En base a los resultados, se determinan los alimentos tolerados, y por tanto permitidos, que se pueden consumir libremente, y aquellos que generan algún grado de intolerancia y de los que esa persona debe prescindir, al menos temporalmente.

Principalmente recurren a este tipo de pruebas personas que tienen sospechas de sufrir alguna intolerancia alimentaria y buscan, casi de forma desesperada, una solución a su problema.

¿Por qué no tienen validez en el diagnóstico de la obesidad o problemas como las intolerancias o alergias alimentarias?

Lo primero y más importante es que no están basados en evidencia científica ni cuentan con el apoyo de las sociedades de alergología e inmunología de referencia. Existen pocos estudios y mal diseñados que avalen la efectividad de estas pruebas y que por tanto no sirven como referencia. Además en muchas ocasiones la información se cuenta a medias y se omiten aquellos en los que los resultados han demostrado no ser eficaces.

Por otro lado los resultados no son reproducibles. Esto quiere decir que si una misma persona se realiza el estudio en dos ocasiones diferentes, el resultado en cada caso será distinto. ¿Qué sentido tiene esto? Ninguno.

Los diagnósticos se pueden hacer en base a una interpretación subjetiva ya que en muchos casos no existe una correlación entre los alimentos causantes, supuestamente, del problema y los síntomas.

Además los test de sensibilidad alimentaria pueden concluir con un diagnóstico erróneo o confuso y en consecuencia las pautas nutricionales recomendadas serán inadecuadas.

Más allá de que estas pruebas sean de dudosa eficacia, ¿Implican un riesgo para la persona que se lo hace?

  • Pueden dar un diagnóstico incorrecto y confuso.
  • Recibir pautas nutricionales desequilibradas: debido a los resultados de este tipo de pruebas donde suele salir un número elevado de alimentos “conflictivos”, se recomienda seguir una alimentación exenta de todos ellos, lo que puede conducir a una dieta desequilibrada, monótona, causar cuadros de ansiedad y aislamiento social por el condicionante de la escasa variedad de alimentos que se pueden tomar.
  • Retrasar un correcto diagnóstico que ponga solución al problema que sufre la persona.

Entonces, ¿cual sería el camino adecuado?

Si necesitas recibir asesoramiento nutricional por un problema de sobrepeso, debes ponerte en manos de un especialista que valore tu caso de forma individualizada, te ayude a detectar qué hábitos debes corregir, te enseñe a comer y de la mano de una alimentación variada y equilibrada y la práctica de actividad física logres tus objetivos.

Generalmente la pauta nutricional que viene de la mano de estas pruebas, es muy genérica y además viene dada por una persona no cualificada para ello.

Si en tu caso tienes síntomas de una posible intolerancia o alergia alimentaria, debes acudir a un facultativo competente y hacerte las pruebas pertinentes como pruebas cutáneas, de exposición, técnicas de imagen, endoscopia, biopsia intestinal…

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Soy Jessica Hierro. Diplomada en Nutrición Humana y Dietética y Tecnóloga de los alimentos. Formo parte del equipo de nutricionistas de la Clínica Alimmenta, en Barcelona.

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