Todo lo que debes saber sobre la intolerancia a la lactosa

La lactosa es el azúcar presente de forma natural en la leche de los mamíferos (vaca, cabra). Algunas personas sufren molestias digestivas tras el consumo de la leche y sus derivados (yogur, quesos…). En estos casos puede deberse a lo que se conoce como intolerancia a la lactosa. Es importante no precipitarse y excluir los lácteos de la dieta sin una previa valoración  médica y un diagnóstico adecuado. Según el doctor  Francesc Casellas, especialista en Aparato Digestivo y experto de la Sociedad Española de Patología Digestiva (SEPD), “uno de los principales problemas de la intolerancia a la lactosa es el autodiagnóstico. Muchos pacientes detectan el malestar que les provocan los lácteos y dejan de tomarlos, desapareciendo los síntomas, “pero dejar de consumir lácteos podría entrañar un riesgo para la salud por déficit de calcio, vitaminas A y D, ácidos grasos y proteínas, que pueden derivar en falta de masa ósea”.

lactosa

Cuando una persona es intolerante a la lactosa no tiene capacidad de digerir este azúcar porque su organismo no produce lactasa en cantidad suficiente. Es cuando aparecen molestias digestivas como diarrea, gases, dolor abdominal o vientre hinchado. A diferencia de una reacción alérgica, en el caso de las intolerancias no interviene el sistema inmunitario (nuestras  defensas).

A medida que nos hacemos mayores nuestro organismo tiende a producir menos lactasa y por ese motivo algunas personas a cierta edad comienzan a notar que los lácteos les sientan mal cosa que anteriormente no les había ocurrido.

¿La intolerancia a la lactosa afecta por igual en todo el mundo?

Si valoramos a nivel mundial la tolerancia a la lactosa podemos ver que no todas las poblaciones han evolucionado de la misma manera. En aquellas en las que se ha mantenido y ha sido habitual el consumo de leche y productos lácteos, se ha desarrollado una modificación genética que ha permitido poder consumir y tolerar con normalidad este grupo de alimentos.  Esto ocurre con los norteamericanos caucásicos y los europeos escandinavos, a diferencia de los negros africanos, los asiáticos y los indios americanos que tienen una elevada prevalencia de intolerancia a la lactosa. Por este motivo no tiene sentido compararnos con determinadas culturas y razas que han evolucionado de forma diferente a la nuestra.

            ¿Qué tipos de intolerancias a la lactosa existen?

  1. Déficit congénito de lactasa. Es una alteración genética poco común que aparece desde el nacimiento. En este caso se debe evitar tomar lactosa desde el nacimiento.
  2. Intolerancia primaria (persistente). Aparece cuando desde niño no se consumen productos lácteos.
  3. Intolerancia secundaria o adquirida. Surge después de que la persona sufre alguna enfermedad gastrointestinal como una gastroenteritis, tras un tratamiento farmacológico tipo antiinflamatorios o antibióticos o alguna enfermedad crónica (como la celiaquía). Esto  afectan en la producción normal de lactasa surgiendo la intolerancia. Es algo temporal y, tras un tiempo de recuperación, la persona podrá volver a tomar alimentos con lactosa.

            ¿Qué síntomas aparecen cuando hay intolerancia a la lactosa?

Los síntomas varían según el grado de tolerancia que sufra la persona y de la cantidad de lactosa que tome. Algunos síntomas son: diarrea, dolor abdominal, hinchazón, gases o nauseas.

            ¿Cómo puedes saber si eres intolerante?

La forma más habitual de valorarlo es a través del Test de Hidrógeno Espirado. Es una prueba sencilla y cómoda de hacer que en pocas horas te permite saber si eres o no intolerante a la lactosa.

             Si eres intolerancia a la lactosa ¿Qué debes tener en cuenta en tu alimentación?

En ningún caso se debe generalizar. El grado de intolerancia de cada persona es diferente y por este motivo habrá personas que puedan seguir tomando alimentos con lactosa aunque de una forma limitada. Una vez diagnosticada la intolerancia se recomiendo suprimir temporalmente la lactosa de la dieta para que desaparezcan los síntomas y la persona se recupere totalmente. Una vez pasada esta primera etapa se pueden empezar a introducir pequeñas cantidades de lactosa (1/2 yogur o una pequeña porción de queso con bajo contenido en lactosa) y ver como se encuentra la persona. Es la manera de poder saber el grado de tolerancia.

La lactosa está presente de forma natural en la leche y sus derivados (yogur, quesos, nata, helados…), pero también se utiliza como aditivo en productos como paté, salchichas, hamburguesas, embutido o frutas secas y medicamentos. Por este motivo es importante revisar el etiquetado.

               Algunos detalles que debes tener en cuenta:

  • La leche entera se tolera mejor que la desnatada
  • Tomar los productos lácteos acompañados de otros alimentos (vaso de leche con pan) mejora la tolerancia y reduce las molestias.
  • El consumo continuado de pequeñas dosis de lactosa hace que el organismo se adapte. Por tanto no se aconseja suprimir totalmente la lactosa de la dieta salvo en casos de una intolerancia severa.
  • La lactosa no está presente en la mantequilla
  • Se comercializa la enzima lactasa que puedes comprar en farmacia y tomar en ocasiones en las que vayas a comer algún plato o alimento que contenga lactosa.
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Soy Jessica Hierro. Diplomada en Nutrición Humana y Dietética y Tecnóloga de los alimentos. Formo parte del equipo de nutricionistas de la Clínica Alimmenta, en Barcelona.

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