Si practico deporte, ¿puedo comer lo que quiera?

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Hay personas que por el hecho de hacer deporte se toman la libertad de comer lo que les apetece y  cuando les apetece sin valorar si lo que hacen es correcto. Quizás en algún momento tú misma hayas pronunciado la frase “como hago deporte, puedo comer lo que quiera o “me puedo comer un bocadillo de chorizo o un pastel porque he quemado muchas calorías en el gimnasio” . Éste es un pensamiento muy común y a la vez erróneo.

Para un deportista, su alimentación es un factor muy importante que puede condicionar la calidad de sus entrenamientos. Aunque cuando se habla de entrenamiento, lo primero en lo que uno piensa es en hacer ejercicio físico.

Pues bien, hay una parte del entrenamiento que es pasivo, es decir, no se realiza esfuerzo físico y se conoce como entrenamiento invisible. Engloba factores como el descanso, es decir las horas y la calidad del sueño, la hidratación, sesiones de fisioterapia (masajes, sauna…), la recuperación y, por supuesto, la alimentación. El cuidado de todos estos aspectos y un equilibrio entre ellos serán garantía de salud y de un rendimiento óptimo del deportista.

La calidad de la alimentación de un deportista puede ser un condicionante de su rendimiento y por tanto también de sus logros deportivos. No vale comer lo que quieras sin tener un control. Debes asegurar que tu alimentación sea variada, equilibrada y suficiente para que cubra tus necesidades energéticas. Esto te ayudará a no tener carencias nutricionales, sentirte con energía y poder rendir bien en los entrenamientos, reducir los tiempos de recuperación, evitar lesiones y reforzar el sistema inmunitario.

Por otro lado, muchas personas se animan a practicar ejercicio físico como una forma de poder controlar su peso apuntándose al gimnasio, saliendo a correr, caminar, con la bicicleta…. Como recompensa a este esfuerzo esperan notar resultados en la bajada de peso o al menos que éste no siga subiendo, pero esto no tiene por qué ocurrir. De hecho hay personas que aun siguiendo un estilo de vida menos sedentario y practicando ejercicio con cierta regularidad pueden subir de peso, y es que hay un factor muy importante a tener en cuenta, que es la alimentación.

Para mantener un peso estable o bien bajar de peso hay que valorar, por un lado, las calorías que tomas a lo largo del día a través de la alimentación y por otro lado el gasto energético que tienes, entre otros factores por tu actividad física. Si de forma habitual comes más calorías de las que gastas haciendo ejercicio, la tendencia es que el peso suba. En ocasiones esto ocurre porque hay tendencia a sobreestimar el gasto energético del ejercicio comiendo más de lo debido. Si después de hacer ejercicio sueles tener hambre, evita picar alimentos calóricos como snacks, embutido o bollería. Elige opciones saludables como fruta, lácteo desnatado, zumo natural de frutas o un pequeño bocadillo de embutido magro tipo pechuga de pavo o jamón york.

Por tanto no tiene sentido practicar ejercicio físico y descuidar la alimentación. Ambas cosas deber ir de la mano siguiendo un estilo de vida saludable.

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Soy Jessica Hierro. Diplomada en Nutrición Humana y Dietética y Tecnóloga de los alimentos. Formo parte del equipo de nutricionistas de la Clínica Alimmenta, en Barcelona.

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