Proteína de suero

La proteína de suero lácteo conocida como “Whey protein” es uno de los suplementos de proteínas más conocidos en el ámbito deportivo. Hoy vamos a ver qué es exactamente, qué papel desempeña, si ofrece alguna ventaja frente a otro tipo de proteínas o si sus posibles efectos están demostrados en el ámbito científico.

¿Qué es y cómo se comercializa?

El suero lácteo es el líquido que queda al añadir cuajo a la leche para la elaboración del queso. Las proteínas que contiene junto con la caseína forman las proteínas de la leche. Gracias a su valor proteico se ha convertido en una excelente opción como suplemento proteico para los deportistas.

En el mercado se encuentran en 3 formas diferentes:

–  Hidrolizado de proteínas de suero: las proteínas han sido descompuestas en los aminoácidos que lo forman. Su precio es elevado y además tiene un sabor amargo.

–  Aislado de proteínas de suero: Es una forma pura de la proteína. No contiene lactosa y esto supone una ventaja para personas intolerantes a la lactosa.

–  Concentrado de proteínas de suero: es más barata. A pesar de su alto contenido en lactosa, en la actualidad es posible encontrarlo con menos 1% lactosa.

¿Qué beneficios aporta gracias a su composición?

Cuenta con los 9 aminoácidos esenciales y su concentración en aminoácidos ramificados es mayor que en cualquier otra proteína (±25 %). Los aminoácidos ramificados juegan un papel importante porque pueden servir como fuente de energía durante la realización de ejercicio físico, además de que minimizan la degradación proteica y el daño muscular.

Es una proteína que se digiere fácilmente y de acción rápida ya que es absorbida más rápidamente que otras proteínas. Además contiene propiedades antiinflamatorias, estimulantes del sistema inmunitario y ayuda a minimizar la formación de radicales libres.

¿En qué disciplinas deportivas estaría indicado?

El uso de las proteínas de suero como suplemento estaría recomendado en deportistas que practican deportes de fuerza y resistencia eligiendo el momento adecuado de su consumo en función de los objetivos del deportista.

Después de una actividad física intensa es importante reponer los depósitos de glucógeno que se han quedado vacíos y favorecer la síntesis proteica que contrarreste el daño muscular sufrido. Para ello se ha visto que la ingesta combinada de hidratos de carbono y proteínas inmediatamente después de finalizar el ejercicio  es más eficaz que si únicamente se toman hidratos de carbono. La ingesta adecuada es 3-4 gramos de hidratos de carbono de absorción rápida por 1 g de proteína (preferentemente proteína de suero por su aporte en aminoácidos ramificados y su rápida absorción) a razón de 1-1,2 g de hidratos de carbono por kg de peso corporal.

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Soy Jessica Hierro. Diplomada en Nutrición Humana y Dietética y Tecnóloga de los alimentos. Formo parte del equipo de nutricionistas de la Clínica Alimmenta, en Barcelona.

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