Recupera los buenos hábitos

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Toca retomar la rutina después de un periodo de vacaciones en que nuestros hábitos cambian. Varían los horarios, el tipo de comidas, te olvidas de beber agua y en muchas ocasiones el deportista se toma unos días de descanso y suspende sus entrenamientos habituales. Todo ello puede hacer que el peso se vea afectado y cojas algún kilito de más. Esto hace que muchas personas después del verano se planteen mejorar su estilo de vida. Empieza una época de buenos propósitos con el objetivo de seguir una alimentación saludable y practicar ejercicio físico. Siempre debes pensar en objetivos que te veas capaz de cumplir.

Por este motivo, voy a darte unos sencillos consejos con los que puedes empezar esta etapa:

– Establece unos horarios de comidas regulares. Recuerda que debes hacer 4-5 comidas a lo largo del día (desayuno, comida y cena y 2 pequeños tentempiés a media mañana y media tarde).

– Retoma tu rutina de ejercicio. Si eres una persona sedentaria y decides hacer ejercicio físico, empieza por cambios sencillos como desplazarte caminando, siempre que sea posible, subir y bajar escaleras… También puedes salir algún día a correr, nadar o hacer algún tipo de clase dirigida que te resulte amena.

– Llena el carro de alimentos saludables. Haz la lista de compra en función de la planificación de comidas semanal que tengas pensado seguir. De esta forma dispondrás de los alimentos necesarios en cada momento y no caerás en la improvisación.

– Hidrátate cada día bebiendo 1,5-2 litros de agua. El verano es una época de excesos y una ingesta suficiente de agua puede ayudar a que tu cuerpo elimine las toxinas y depure. Evita consumir alcohol y bebidas azucaradas.

– Come cada día fruta, verdura y hortalizas. Son fuente de vitaminas, minerales, antioxidantes y fibra. Te ayudarán a sentirte más saciada y regular el tránsito intestinal. Acompaña la comida y la cena con una ensalada, verduras cocidas o a la plancha, purés… y entre horas puedes tomar una pieza de fruta (con piel) aprovechando la fruta de temporada.

– No elimines los hidratos de carbono, tipo pasta, arroz o pan, de tu alimentación. Recuerda que ésta debe ser variada y equilibrada. Cocínalos sin salsas,  en cantidades moderadas y cómpralos integrales.

– Elige alimentos proteicos con un bajo contenido en grasa como son los pescados blancos tipo merluza o bacalao, o carnes blancas como el pavo y pollo (sin piel) o el conejo.

– Evita picar entre horas. Si durante el verano has estado picando entre horas puede ocurrir que sientas ganas de comer en ciertos momentos aun siendo consciente de que no tienes hambre sino capricho. En este caso evita dejarte llevar por el momento pero si te cuesta, elige “picoteos sanos” como una pieza de fruta, un yogur desnatado, una zanahoria cruda o un pepino.

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Soy Jessica Hierro. Diplomada en Nutrición Humana y Dietética y Tecnóloga de los alimentos. Formo parte del equipo de nutricionistas de la Clínica Alimmenta, en Barcelona.

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