Ligues: El porqué de los finales devastadores

Rupturas abruptadas

 

Chico conoce chica, surge la química, se enamoran…y sin pensarlo empiezan. O al menos, uno de los dos cree que empieza ¡una relación! Esto es lo que pasa en la película ‘500 días juntos‘, de Marc Webb.

¿Qué les pasa a los protagonistas? Mientras uno se involucra y proyecta ilusión en que la relación avance, el otro está satisfecho, le gusta, pero se muestra ambivalente…Y de repente: ¡final abrupto! Menos mensajes, menos buenos días, más lío para encontrar momentos para estar juntos…

¿Qué pasó? Demasiada química y poca lengua. Ni el proyectador ni el ambivalente estaban decidiendo lo que pasaba en sus vidas. ¿Dejarse llevar? ¡¡¡Sí!!! ¡Pero con paracaídas! Demasiada pasión, demasiada química nos confunde. Y la apoderada de este proceso eufórico es la dopamina, una sustancia del cerebro responsable del placer y la recompensa. Cuando encontramos a alguien por la vida y surge química, pues genial. La química da para unas citas divertidas y grandes ratos en la cama. Es natural proyectar ilusiones y vivir la química cuando conocemos a alguien, pero a la vez es importante no ignorar ciertas informaciones antes de involucrarnos más. En la peli, él la quería para una relación larga, en cambio para ella eran “amigos”, o mejor dicho, “folloamigos”. ¿Y qué pasó? Debido al deseo que compartían, ni él ni ella hicieron mucho caso a las señales de que “esperaban algo diferente de la relación”. Estaban en una relación adictiva, pasional, sin haber decidido individualmente qué tipo de pareja querían ni qué relación esperaban los dos.

¡Pensemos! ¿Qué nos puede indicar que somos pura dopamina y estamos entrando en una relación sin mucho compromiso? Estamos ansiosos, nos divertimos en el momento de vernos pero después vivimos llenos de incertidumbre: ¿cuándo repetimos? ¡No controlamos el ritmo de la relación! Si aparecen estos signos, ¡Atention, please!
Si alguien nos gusta y queremos avanzar es importante frenarnos y observar el tipo de señales, de si quiere o no comprometerse. También nuestro cuerpo nos da respuestas. Si nos sentimos tranquilos es buena señal. Cada uno tiene su ritmo, no hace falta correr si la relación fluye. Las prisas quizá llegan cuándo no aceptas mirar a las señales. Si te paras y observas igual ves que vais en direcciones distintas.

¿Qué puedes hacer para evitar autoengaños, confusiones o finales abruptos?
1. Pasártelo bien con alguien y comunicar tus sentimientos con sinceridad es algo diferente. Si no te permite hablar, vamos mal. Expresar lo que sientes igual piensas que es de débil. Pues no, mostrarte vulnerable no es debilidad, al contrario, es ser valiente y auténtico.

2. Estás muy pendiente de gustarle. Tú eres tal cual, si no recibes aceptación y señales de que le gustas no hace falta hacer malabarismos. Te vas librándote de problemas. Es importante ver lo que recibes más que lo que ofreces, porque al principio, para gustar, no es difícil dar.

3. No te autoengañes. A estas alturas sabes bien cuando algo funciona o no. No hace falta que tires la toalla en el primer momento. Una zona de ambigüedad es natural mientras nos conocemos. Acepta lo que hay. Si tu prioridad es encontrar pareja, tú a lo tuyo, no pierdas el tiempo forzando a costa de bofetear tu dignidad.

4. Mira quién es una vez delante, no como se muestra en las redes sociales o en sus discursos. Demasiada seducción impide ver los defectos del otro. Es importante verlos para decidir si sabré vivir con ello. Enamorarse de una foto o de un discurso no sale a cuenta.

5. Acepta lo que está pasando ahora. Aun no estás en una relación y no sabes dónde llegareis. Estás ligando y en este momento el ritmo de compromiso de uno y otro puede variar. La ilusión también se vive pero es ilusión por ahora.

6. Sé honesto. En este momento tooodoo el mundo se hace muchas películas. No conocemos al otro y solo interpretamos desde nuestro diccionario. Si te sientes confundida, pregunta. No conoces nada o poco del otro. Es él quien tiene que informarte. Así será más fácil confiar en el otro, valorar la realidad y saber si apostar o no.

Que alguien te guste no significa que él o ella tenga la obligación de estar contigo.

. Todo es crecer, aprender y saber buscar tu felicidad.

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