¿Los polos opuestos se atraen?

¿Los polos opuestos se atraen?

Estoy segura que en algún momento de vuestra vida habéis escuchado alguna vez esta afirmación: “Los polos opuestos se atraen”. Me gustaría que nos lo preguntáramos, que te lo preguntaras, ¿alguna vez has pensado en ello?

Es cierto que nos atraen personas que tienen aquellas cosas que nosotros no tenemos. O al menos en alguna época de nuestra vida hemos compensado algún aspecto nuestro con una virtud de una pareja. Si soy una persona tímida, me gustarán las personas sociables; si sigo mucho las normas y soy una persona rígida con lo que se debe hacer, me gustarán las personas que van contra las normas y que son más impulsivas,… Es decir, es habitual que valoremos en los demás aquellos aspectos que consideramos especiales, extraordinarios o interesantes porque a mí me carecen.

También nos podemos encontrar con una situación distinta pero parecida: si hemos pasado por una ruptura de pareja, es posible que para la siguiente busquemos personas con aspectos, carácter o forma de ser muy diferentes o contrarios al “ex”.

Al mismo tiempo, este concepto, el de los polos, sigue la idea romántica de la media naranja. La misa que entiende a la personas como seres incompletos, como si fuéramos una mitad de un todo y que para ser seres completos tenemos que encontrar a nuestra otra mitad. Qué bonito y romántico, ¿verdad? ¡NO! ¡Cuestionemos esta idea! Las personas somos seres completos, sociales y que nos gusta la compañía (en general). Pero somos seres completos.

Si esta idea es muy rígida, y lo entendemos así, las parejas que vivan como medias naranjas, nos podemos preguntar: ¿Tendrán buen pronóstico? En general no. A menudo, detrás esta idea, puede aparecer el “ya lo cambiaré”, “por mí cambiará”, o “como nuestro amor es de verdad, cambiará”… Y a menudo ese cambio nunca se dará.

Una compañera, Marina Castro, lo explica de una forma muy sencilla de entender. Cuando escoges a una persona como pareja (y la otra persona también te escoge a ti), es como si compraras un pack de yogures. Si es el de fresa, por ejemplo, no nos podemos sorprender si cada vez que abro uno sabe a fresa, ¿verdad?, ni puedo desear “a ver si el próximo yogurt del pack sabe a limón”. Es fácil de entender: si los compras de fresa, serán de fresa, y lo mismo sucede con las parejas. Si lo escogiste cabezón, a medio camino no puedes pensar “vaya, ¡qué rígido es!” Podrá flexibilizarse, pero ese cabezón puede ir apareciendo. De hecho, seguramente lo escogiste porque parecía que tenía las cosas muy claras.

¿Eso significa que los polos opuestos no pueden funcionar nunca? ¡Por supuesto que no! Sí que pueden funcionar si cumplen dos condiciones. Es decir, si:
• Son parejas con un grado elevado de comunicación para las negociaciones.
• Si pueden cuestionar la idea de ser una única unidad, la naranja. Es decir, vivir como una única unidad que vive o comparte con otra unidad. Entonces todo funcionará de forma más saludable (no dependiente) y podréis ser una pera y un plátano, juntos, ¡haciendo una equilibrada macedonia!

Y para ir terminando esta reflexión un último comentario: En la búsqueda de pareja es normal, divertido, entretenido e, incluso, excitante encontrar personas que sean diferentes (o muy diferentes) a ti, pero tenemos que tener en cuenta los irrenunciables, los valores personales, y que hay aspectos de nuestra personalidad que son los que son y, o nos adaptamos los dos o no podremos ser una macedonia.

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