Punto y final al malhumor de la pareja

Estar en crisis de pareja es estresante y duro. Parece que cuanto más intentamos buscar soluciones para salir de la situación, más nos metemos en ella. Es difícil de llevar a cuestas el peso de una crisis, y sobretodo el sentimiento de estancamiento que se vive cuando alguien ha intentado superarla pero no hay manera de resolverla.

Ante una crisis de pareja, hay quien intenta evitarla porque no nos vemos con ganas de afrontarla, por falta de habilidades para sobrellevarla, para evitar el estrés que provoca…Pero la evitación no es ninguna estrategia valiente para afrontar una crisis; y a veces uno la práctica sin darse cuenta. Otra estrategia muy común y no efectiva es estar todo el día fijándonos en lo que no funciona de la relación. Lo que sería estar en modo Francotirador y estar disparando balas todo el día contra el otro; como si solucionar un conflicto se tratara de desahogar mi malhumor atacando constantemente al otro. Y estas, son solo dos de las estrategias complicadas que utilizamos cuando nuestra relación entra en crisis.

¿Por qué nos ponemos de tan malhumor ante las crisis?

Nos han vendido el La La Land de las relaciones…

A veces, y para algunos siempre, el día a día es bastante estresante, y al llegar a casa queremos tranquilidad. ¡Un derecho muy licito y sano! Pero esto no nos exime de esperar que una relación sea fácil y divertida porqué sí o “porqué el amor lo puede todo”.

Podemos ganar tranquilidad también en las crisis si aprendemos a percibirlas como un aprendizaje y evolución de la relación y de nosotros mismos.

¿Cómo afrontar una crisis de pareja?

El problema no es estar en crisis el problema es como valoramos estar en crisis y que hacemos.

A “estar” en crisis se aprende. Saber estar en crisis es un signo de madurez emocional.

¿Cuáles son los pasos para aprender a estar en crisis?

1. Aceptar entrar en crisis. ¿ Por qué?

Evitarla es estancarse y dar un paso atrás. Estando en crisis estamos valorando si nos gusta la relación tal y como esta, si está satisfaciendo mis necesidades y expectativas futuras, y si mi pareja me ayuda a sentirme tranquilo, respetado y está también atento a mis necesidades.

2. Valorar las capacidades como pareja para afrontarla. ¡IMPORTANTE!

Muchas veces empezamos por la queja: nos asustamos o lo queremos todo más fácil. Aquí también se trata de que uno se lo haga fácil. El código es: yo cuido la relación y tú cuidas la relación; y así sale fácil.

Por eso antes de ponernos de malhumor o asustarnos ante una crisis, también podemos pensar en resolverla conjuntamente, como un equipo. No poner el conflicto entre nosotros, sino delante de nosotros.

Hacer esto significa hablar de cómo hemos resuelto crisis anteriores y valorar las estrategias que nos han ayudado. Así como otras habilidades y puntos fuertes que tenemos como pareja.

Además estar en crisis es un buen momento para poner en práctica y ganar nuevos recursos como pareja. Aquí una terapia puede ayudar.

3. Cada uno a su ritmo y cuanto antes mejor. Lo importante es buscar soluciones efectivas cuanto antes. No dejar que la crisis empape a modo tsunami otras áreas de la relación que no están afectadas. Así, mantendremos una mirada más objetiva de la relación, de lo que sigue funcionando. A la vez, también es justo esperar que cada uno vaya a su ritmo, aunque avanzando.

¿Qué os ayudó en vuestra última crisis?

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *