¡Que no tengamos que envidiarlos más!

Hay que admitirlo. Los hombres nos llevan una ventaja a nivel sexual que pone en evidencia una carencia que arrastramos las mujeres desde hace mucho tiempo… Así como ellos también tienen cosas a mejorar, hay algo que podemos envidiar: están orgullosos de sus genitales. Presumen de ellos, los tocan, hablan al respecto y saben dónde tienen cada parte. Cierto es que el hecho de tenerlos “hacia fuera” les da una ventaja, ya que de bien pequeños no tienen que esforzarse mucho para verse… En cambio nosotras, nos pasamos la infancia creyendo que no tenemos nada, a no ser que alguien nos lo explique con dedicación. Y aquí voy: la educación sexual que hemos recibido es tan deficiente que puedo apostar lo que sea que a ninguna de vosotras os contaron en el colegio cómo es vuestra vulva y quién es nuestro amigo clítoris. Horas dedicadas a hablar del sistema reproductor, pero el dibujo de una chica con las piernas abiertas, para poder apreciar cómo es la vulva parte por parte, no aparecía por ninguna página… ¿Curioso, no? Nos tuvimos que aprender los nombres de todos los huesos del cuerpo, los ríos de Europa y las capitales de Asia, pero nunca dónde está el clítoris y para qué sirve.

¡Descubre tu zona más íntima!
¡Descubre tu zona más íntima!

Pues ahí es donde creo que deberíamos imitar más a los hombres: poder hablar de nuestros genitales tranquilamente, estar orgullosas de ellos y nunca pensar que son desagradables, feos o algo de lo que avergonzarse. Esto lo digo porque, cuando trabajo con jóvenes de 11 a 16 años, una situación habitual cuando explico los genitales femeninos (y obviamente, qué es el clítoris) suelo escuchar: “¡Qué asco!”. Os podéis imaginar que aprovecho el momento para parar la explicación y llevar a la reflexión: ¿Cómo podemos tener asco de algo tan natural, íntimo y nuestro?, ¿Creéis que si los hombres tuvieran clítoris, sería tan desconocido? Para nada.

Te invito a que aprendas un poco más sobre tus genitales, y en especial sobre el clítoris, que es un órgano que solo existe para sentir y transmitir placer (¡Punto para nosotras!).  Algunas cosas importantes que deberíamos saber son:

  • Su parte externa se encuentra donde se unen los labios menores, en la parte superior, y está cubierto por un capuchón debido a su alta sensibilidad (el doble que un pene).
  • Cuando estamos excitadas, éste entra en erección y aumenta su tamaño. Si una mujer permanece excitada mucho rato y no llega al orgasmo, la zona genital puede causar molestias debido a la congestión pelviana. Por lo tanto, ¡Hay que descargar también!
  • Es el compañero del orgasmo femenino y su parte interna (donde se encuentran las raíces y los bulbos) rodea la vagina y la zona de la uretra. Por ello, durante las relaciones sexuales, es importante tenerlo presente tocándolo, acariciándolo…
  • Suele necesitar estimulación continua para llegar al clímax (a diferencia del pene), y una vez alcanzado el orgasmo los genitales tardan unos 10 minutos en volver al estado normal, cosa que permite tener más orgasmos seguidos (lo que se conoce como la capacidad multiorgásmica).

Llegados a este punto, y si has leído asintiendo con la cabeza, te pregunto: ¿Tienes espíritu competitivo? Pues te propongo un simple reto para continuar avanzando en cuanto a sexualidad femenina: durante esta semana, intenta decir la palabra “clítoris” en alguna de tus conversaciones… ¡A ver qué sucede!

Written By

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *