Empezó sus vacaciones corriendo por Berlín

 

Corriendo por Berlín

Tengo una amiga que… empezó sus vacaciones corriendo por Berlín. Pero mi amiga no se calzó las zapas por casualidad (siempre las lleva en la maleta por si las moscas, eso sí), sino que fue expresamente a la capital germana para participar en su primera carrera fuera de España. Y a juzgar por su cara cuando me explicaba la experiencia, no será la última.

A mi amiga le gusta salir a correr de vez en cuando por el parque que hay cerca de su casa. Dice que desconecta, que deja de pensar en toda esa cantidad de mails, de reuniones y trabajos pendientes. Que tan solo escucha música, ve verde a su alrededor y suda. La magia del sudor. Y claro, cuando, de repente, le propusieron participar en la Adidas Runners City Night 2016, no se lo pensó dos veces. Y según me explicó, lo que le empujó a ir hasta tierras alemanas fueron dos motivos: el primero, que no había pisado nunca la cosmopolita ciudad de la que todos hablan. Y segundo, que la carrera era por el centro ¡y de noche! Vaya, lo que se dice un planazo. Y encima, no es un destino excesivamente caro… Así que le sobraron motivos para inscribirse y empezar sus vacaciones por todo lo alto.

Aterrizó en Berlín a primera hora del sábado, el mismo día de la gran cita. La carrera empezaba a las 20h, así que tuvo tiempo suficiente para hacerse una pequeña idea de cómo era esa gran ciudad. Y así fue: dejó la maleta en un hotel tan rosa como la casa de Barbie Malibú y se fue a comer cerca de la salida. Y tras dar una vuelta por las inmediaciones de la carrera, se dirigió de nuevo al campamento base para ponerse las mallas, calzarse sus Adidas Ultra Boost, colocarse el dorsal y hacer la foto de rigor pre carrera:

Corriendo por Berlín-2

Estaba todo a punto. Tanto en la habitación del hotel como en el punto de salida de la carrera. O lo que es lo mismo, en el inicio de la fiesta. Hasta allí habían llegado más de 8.000 personas, muchas de ellas pertenecientes a la comunidad de runners de Adidas de diversos países europeos, con la capitana de la Adidas Runners Barcelona, Laura Sanzberro, a la cabeza de la representación española. A mi amiga le impactó el ambientazo que se respiraba, las risas y saludos antes de la carrera, el espíritu deportista, las ganas de correr…Y sin darse cuenta, ya estaba ahí. Rodeada de cientos de personas que al tercer pitido empezaron a mover los pies al ritmo de la playlist de cada uno o al compás de las bandas que se colocaron a un lado y otro del carril reservado para la carrera.

Corriendo por Berlín-salida

Mi amiga me decía que mientras corría por el centro de Berlín en lo único en lo que pensaba era: “¡uau, aquí estoy, corriendo por Berlín, sumando otra gran experiencia!”. Y así fue, porque aunque no tenía ni a familiares ni a amigos esperándola en la línea de meta, el ambiente que generó la comunidad Adidas y todas las personas que se sumaron a esa gran fiesta fue más que suficiente. Fue todo lo que necesitaba para saber que aquella Adidas Runners City Night no sería, ni mucho menos, la última.

Tras la carrera, se quedó a tomar algo en una plaza en la que no faltaba la música, un photocall y los food trucks. Un colofón perfecto para unos kilómetros de carrera divertidos y, sobre todo, diferentes.

Pero el fin de semana berlinés no podía acabar sin la visita a alguno de los puntos más emblemáticos. Por eso, al día siguiente visitó el muro de Berlín y vio el ya archifamoso beso retratado sobre sus piedras entre los líderes comunistas Erich Honecker, de Alemania Oriental, y Leónidas Breznev, de la Unión Soviética. Pero también pudo visitar lugares más contemporáneos, como la Runbase de Adidas:

Corriendo por Berlín-runbase

Desde ahí, la comunidad de runners de Berlín sale a correr entre semana,pero también sirve como punto de encuentro en el que quedar los domingos para disfrutar de un brunch de lo más healthy o donde sudar con las clases de fitness que se organizan. Allí, mi amiga recuperó fuerzas con un buen té matcha bien frío y de vuelta al aeropuerto. Su (primera) aventura germana llegaba a su fin, pero las vacaciones (esas de las que ya habla con nostalgia) no podían haber empezado mejor.

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