Vivió una experiencia ‘Relais & Châteaux’

¿Y qué es ‘Relais & Châteaux, le pregunté llena de curiosidad a mi amiga. Antes de empezar a hablar, y mientras sonreía, notaba cómo el gesto de su rostro, evidenciaba algo diferente. Una buena cara que hacía tiempo no veía, con la piel perfecta, como si por encima le hubieran pasado un bálsamo mágico que ¡zas!, ahora le llenaba de luz. Definitivamente, el tal ‘Relais & Châteaux’, le había ayudado a estar con el “guapo subido”, vaya. Tras escuchar todas su última aventura, entendí el porqué.

Acababa de volver de Galicia, del hotel A Quinta da Auga, situado a las afueras de Santiago de Compostela que le había (literalmente), obnubilado. ‘Relais & Châteaux era la asociación hostelera a la que pertenecía, una de las más prestigiosas del mundo. ¿Algo curioso? Hay cientos de hoteles y restaurantes dentro del paraguas de esta gran ‘familia’ repartidos por el globo, con sus particularidades, pero todos ellos coinciden en algo: cumplir con las “cinco ces”. ‘Caractère’, ‘courtoisie’, ‘calme’, ‘charme’ y ‘cuisine’ (carácter, cortesía, calma, encanto y cocina). Así es la base de su filosofía.

En España existen alrededor de 30 ‘Relais & Châteaux’, y mi amiga pudo disfrutar del único ubicado en Galicia. El lugar en cuestión es una antigua fábrica de papel del siglo XVIII, totalmente restaurada, en medio de una finca de 10.000 metros cuadrados llena de vegetación y bañada por el río Sar.

Hotel Spa Relais&Chateaux A Quinta da Auga

“Era una ‘casita encantada’, y aún encima, en medio entorno ideal para practicar actividades como el senderismo, o clases de yoga personalizadas que el hotel prepara para ti”, me contaba emocionada. A ella le encanta el contacto con la naturaleza, así que le vino de perlas. Eso sí, para las que necesiten más adrenalina, los deportes de aventura son otro must en las inmediaciones del hotel. Las aguas de las Rías Altas y Baixas (a pocos kilómetros), son ideales para deslizarse en piragua, hidrospeed, rafting o kite-surf! Vamos, que en cuestión de tener unas vacaciones activas, aquí hay para dar… y tomar. ¡Y en un marco insuperable!

yoga

¿Otro de los alicientes? La comida. Como buena apasionada de la gastronomía, uno de los motivos (principales) que encandiló a mi amiga fue que le dieron bien de comer (la conozco como la palma de mi mano…). Me contaba lo bien que se despertaba solo por el hecho de saber que un desayuno healthy le esperaba en el comedor. ¿Su preferido? El membrillo elaborado con el fruto de sus propios árboles.

breakfast

Y al buen breakfast se sumaba las últimas (y riquísimas) creaciones de Federico, capitán de los fogones del hotel, el restaurante Filigrana. Una cocina tradicional, sin ‘florituras’, y con el foco claro: apostar por la calidad de cada uno de los productos que adornan los platos. Galicia es tierra fértil, con unos pescados, carnes y hortalizas dignas de ser veneradas, así que sacar la mejor versión de esta riqueza, es otro de los cometidos de Federico. ¿El resultado? Manjares deliciosamente sencillos como estas zamburiñas (que claro, no fueron probados por mi boca, si no por la de mi amiga. ¡Suertuda!):

zamburinas

¿Y la guinda del pastel? No, no me refiero al postre (que seguro también tendría lo suyo), sino la posibilidad de disfrutar de uno de los mejores spas de Europa (así ha sido considerado por varias publicaciones). Con sus cinco estrellas, allá que se zambulló mi amiga, bajo un techo acristalado, por el que se puede ver las montañas gallegas (y si entre tanto llueve, aquello se convierte en una experiencia casi ‘religiosa’).

2

Y por si un circuito spa de lujo fuera poco, los expertos que allí trabajan le dejaron elegir entre sus tratamientos beauty (ajá! Y aquí llegamos a uno de los motivos principales de esa “luz” en su cara). Con cosmética biológica y técnicas que provienen de la medicina tradicional china, pudo disfrutar de un masaje de cuerpo entero (¡sí, enterito!) y otro facial para relajar los músculos y sacar la mejor versión de ella misma. Un remanso de paz perfecto con el que poner el broche a su escapada.

belleza

En definitiva, un mix de naturaleza, belleza, tranquilidad, buena gastronomía… Y buena gente. Y es que, antes de acabar, faltaba nombrar lo más significativo. El ‘culpable’ de sentir de una forma u otra un lugar, suele ser (casi) siempre, la gente. Y en A Quinta da Auga, lo que la convierte en esa ‘casita encantada’, son dos de las personas que más tiempo pasan en ella: “las dos Luisas”. Así llama mi amiga a estas dos propietarias (son madre e hija, y ambas se llaman Luisa), el verdadero alma de este lugar. Amables, divertidas y cercanas, su carácter entregado junto con su alto nivel de exigencia, consiguen que pasar unos días en su hotel sea todo un lujo (¡pero!) sintiéndolo como tu hogar.

Y aquí mi amiga con Luisa (madre), pasando un buen rato en el mercado de Santiago, donde se hicieron amigas de un marisco rico… ¡rico! 🙂

luisa

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